Al asumir el desafío de instaurar una cultura pro emprendimiento e innovación, la primera gran lucha que debe librarse es hacerle entender a las personas que la clave está en evitar hacer cada vez mejor aquello que no se debe hacer. La posibilidad de acceder a mejores niveles de felicidad, trascendencia y libertad, exige asumir riesgos y admitir la incertidumbre como algo presente y necesario la mayor parte del tiempo.

A diferencia de lo que ocurre con la medicina -o la ingeniería-, donde los especialistas ya tienen claramente definido sus áreas de acción y la gente lo sabe (a nadie que le duela una pierna pensaría en ir al oftalmólogo), en el tema del emprendimiento aún no podemos gozar de la misma suerte.

Es siempre mucho más simple, seguro y hasta socialmente correcto actuar administrando la toma de decisiones en función de los costos -para lo cual se nos entrena con rigor en la educación tradicional- que asumir con liderazgo un estilo de gerenciamiento para crear valor (reservado solo para aquellos que comprenden la trascendencia del emprendimiento y la innovación). A nivel de la toma de decisiones estratégicas, puede ser más grave el no tomar una decisión (por falta de visión o capacidad de asumir riesgos) que equivocarse al elegir una opción que finalmente no resulta ser la más indicada (lo que obviamente no se puede saber ex ante).

A diferencia de lo que ocurre con la medicina -o la ingeniería-, donde los especialistas ya tienen claramente definido sus áreas de acción y la gente lo sabe (a nadie que le duela una pierna pensaría en ir al oftalmólogo), en el tema del emprendimiento aún no podemos gozar de la misma suerte, aunque de a poco se evoluciona hacia la especialización profesional en sus diferentes ámbitos: capital de riesgo, emprendimiento social, educación para el emprendimiento, emprendimiento por necesidad, inversionistas ángeles, incubadoras de negocios, emprendimiento innovador, etc.

Por lo anterior, urge contar con métricas adecuadas no sólo al contexto de lo económico (que únicamente pueden medir “resultados” al final del proceso y siempre después de la génesis misma), por cuanto el emprendimiento es algo eminentemente de carácter psicológico y educativo [1], puesto que primero tuvo que haber “alguien” que detectó una oportunidad, sintió una necesidad y/o se movilizó por una motivación para que todo comenzara…

Se requiere desarrollar instrumentos e indicadores válidos y confiables que permitan introducir en la cultura sistemas de incentivos adecuados para generar entornos de emprendimiento. Para lograrlo, comparto por completo lo que señala Gary Hamel: “Algo es seguro: los problemas sistémicos no se resuelven desde arriba, sino mediante la experimentación social” [2]. Recomiendo leer el reportaje que en esta edición se incluye sobre Programas de Emprendimiento, porque ahí se habla de ello. Lógicamente esto es solo el principio, pero es una tendencia que permite visualizar la profesionalización de una industria crítica para el futuro y la competitividad de nuestro país.

Según Hamel, el mundo ya ingresó a una nueva era económica, en la que la velocidad para crear es más importante que el desarrollo de habilidades y competencias, por lo que el management deberá evolucionar hacia ello [2]. De esta forma, el que seamos capaces de desarrollar métricas que nos permitan identificar “quién es quién” al momento de evaluar las competencias de emprendimiento [1] marca un antes y un después en la carrera hacia el desarrollo y la generación de entornos de emprendimiento e innovación para la creación de más y mejores oportunidades.

Se requiere desarrollar instrumentos e indicadores válidos y confiables que permitan introducir en la cultura sistemas de incentivos adecuados para generar entornos de emprendimiento.

[1] Momento Cero S.A. (2010). Reporte de Impacto Mo.0 5 Años. Santiago, Chile: [s.n]

[2] Hamel, G. (2010). Del Conocimiento a la Creatividad. Revista Trend Management V.12, febrero-marzo 2010. Santiago, Chile. pp. 92-96.

Kenneth Gent F.

Kenneth Gent F.

Ingeniero Civil, Magíster en Ingeniería Industrial. Gerente general de Momento Cero